miércoles, 20 de enero de 2010

Soy una mujer definida por Dios


EE.UU.- ¿Quien define a una mujer? Ya sabemos que no podemos confiar en la definición de nuestra cultura, ya que define a la mujer en términos físicos. La meta de una cultura caída es ser sexualmente atractiva porque está engalanada con lascivia (Ver Romanos 1:26-27).


Aunque comienza con una aparente inocencia, las muchachas jóvenes se vuelven inmersas en la fantasía de crecer para ser hermosas y deseables. Después de todo, casi todas las películas para niños alegan que son las jóvenes y las hermosas las que se casan y hallan la felicidad. Sin embargo, hemos crecido y descubierto que el atractivo no basta para mantener unida a una familia. Este sueño suena a vacío en nuestra cultura, con más de la mitad de los matrimonios que terminan en divorcio. Pero desde el mismo inicio Dios creó a las mujeres para apoyar, para completar, no para competir. Este es el caso si la mujer es soltera o casada. Las mujeres nutren por naturaleza, y esta fuerza puede traducirse a lo profesional y a lo personal. Ya se trate de que una mujer sea una médica soltera o una madre que se queda en casa, aún puede traer la naturaleza de una sierva a cualquier nivel. No simplemente porque sea una mujer sino porque es cristiana. Tenemos un mandamiento sin género de "Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados. (...) Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas" (1 Pedro 4:8, 10, NVI).
Independientemente de nuestra posición matrimonial, profesional o status social, nuestros talentos y capacidades no deben usarse para servir a nuestro yo, sino para servir a los demás. Cada una tiene una oportunidad de servir a Dios en nuestra única esfera de influencia. Dios nos planta a cada una en diversos suelos para lograr su propósito. En Cristo, está encarnado todo sueño y toda esperanza, no sólo en el cielo, sino también como una herencia para nosotros en la Tierra. Él nos da propósito, planes y un futuro. Su muerte define nuestra vida. "Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria" (Colosenses 3:4).
Él es nuestra vida. Puesto que nuestras vidas están ocultas en Él, nuestra mente, deseos y afectos no deben depositarse en ninguna otra cosa que no sea de arriba, no en cosas mundanas. Al perder de vista esto obtenemos lo invisible. En la revelación de la gloria de Dios, seremos vistos por quienes realmente somos.
Dios nos define, porque Él nos ha escogido. Él nos separó del mundo para llevarnos de regreso a sí mismo. Él nos liberó de las tinieblas a la luz para que pudiéramos declarar sus alabanzas. Le pertenecemos a Él, comprados por la sangre sin precio de su Hijo. Porque Jesús pensó que usted valía la pena que Él muriera, usted puede estar vivo. Él intercambió su vida abundante, vibrante, por su vida gris y sin vida. ¿Por la definición de quién vive usted?
--Tomado del libro De nuestro corazón al suyo escrito por mujeres líderes como Judy Jacobs, Diana Hagee, Lisa Bevere y muchas más.

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